Victor Stainmann Almoner · The Freemason’s Library & Ritual Archive
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Simbolismo masónico

El lenguaje de enseñanza de la Orden: la escuadra y el compás, las herramientas, las columnas, el pavimento de mosaico y la luz.

La masonería enseña mediante el símbolo, no mediante la doctrina. Sus emblemas son deliberadamente sencillos —un juego de herramientas de constructor— para que cada masón pueda ahondar en su significado a lo largo de toda una vida. Lo que sigue son las interpretaciones tradicionales esenciales; las planchas de nuestro Archivo de rituales las presentan con todo su ropaje ceremonial.

La escuadra y el compás

El emblema universal de la Orden. La escuadra —la herramienta que comprueba los ángulos rectos— representa la moralidad: un trato honesto, equitativo y verdadero. El compás, que traza el círculo que delimita, representa el dominio de sí: mantener las pasiones y los apetitos dentro de sus debidos límites. Unidos, expresan que la conducta del masón debe ser a la vez recta y mesurada. Allí donde aparece la letra G entre ambos, alude a la Geometría —el arte operativo— y al Gran Arquitecto, entendido por cada masón conforme a su propia fe.

Las herramientas

Cada grado confía al candidato unas herramientas y sus significados. La regla de 24 pulgadas divide el día: trabajo, descanso, servicio. El mazo desbasta las aristas del carácter. La plomada prueba la rectitud; el nivel, la igualdad; la llana extiende el cemento del amor fraternal que mantiene unido el edificio. La enseñanza es siempre la misma: las herramientas que levantan muros pueden levantar hombres.

Las columnas

Dos grandes pilares, que recuerdan los que se alzaban en el pórtico del Templo del rey Salomón, enmarcan la entrada simbólica de la logia: estabilidad y fuerza, el umbral entre el mundo profano y el trabajo interior. Las tres columnas menores de la logia —jónica, dórica y corintia— sostienen la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza: sabiduría para concebir, fuerza para sostener, belleza para adornar, el triple requisito de toda empresa digna.

El pavimento de mosaico

El suelo de la logia es ajedrezado en blanco y negro: el emblema de la vida humana, tejida de luz y de sombra, de alegría y de adversidad, nunca la una sin la otra. Al recorrerlo, el masón recuerda que debe mantener un paso firme entre ambas: ni exaltado por la prosperidad, ni abatido por la desgracia, y caritativo con quienes se hallan, por el momento, sobre una casilla más oscura.

La luz

El candidato entra en tinieblas y pide la luz: el símbolo más antiguo y profundo de la Orden. La luz es conocimiento, verdad, conciencia; las Tres Grandes Luces y las luces menores de la logia señalan sus fuentes y sus testigos. Todo el recorrido masónico puede resumirse en una sola frase: un hombre vino en busca de luz, y aprendió que también debía llevarla consigo.